TEATRO: "MUNDIAL DE IMPROVISACION"
Un picado sobre las tablas

Hubo dos equipos, un referí, gorro, bandera y vincha: los jugadores-actores se pasaron la pelota para improvisar historias. Y ganó la Argentina: ¡la alegría no es solo brasileña!

Txt. Mariano Ugarte.

El "jogo bonito" llegó al teatro nacional. Por lo menos, al Mundial de Match de Improvisación (de habla hispana, claro). Mezcla perfecta entre teatro y deporte (sobre todo vale simular), jugaron en las canchas-escenarios del Teatro del Nudo y Liberarte las selecciones de Colombia, Chile y Perú.

Sin problemas de directores técnicos ni pases millonarios, la Selecció argentina dio la vuelta olímpica por segunda vez consecutiva (sobre un escenario). En una final peleada, por 5 a 3, en un difícil partido contra la aguerrida selección de Perú. ¡Por fin ganamos algo!

En el tablado se transpira, se juega y se dibuja. Son dos equipos de seis "jugactores" (¡con banco de suplentes!), un técnico y un actor que encarna al villano: el referí que, según reglas internacionales, imparte justicia. El público-hinchada elige al ganador con tarjetas. Y sí, pueden tirar alguna alpargata al escenario (al referí o a los actores), lastimando, sobre todo, su autoestima.

Los mal intencionados de siempre dijeron: "Pero si votan argentinos, ¿quién va a ganar?". Ricardo Behrens, DT y pionero del Match en Argentina, la sacó sobre el travesaño imaginario: "El público porteño es muy exigente". No hizo falta acomodo: fue clara la superioridad de los criollos (con varias competencias internacionales y ocho horas de entrenamiento semanal en sus espaldas). La velocidad es vital: hay que improvisar con títulos (golazos como "Un titiritero mató a un marciano con su risa" o "Un corredor de bolsa mató a Marx con un ancho de espadas") y ahí la celeridad para armar historias es el eje de la competencia.

Las canchas, mejor, ¡las salas! se llenaron con folklore propio: camisetas, banderas y un público más parecido al de la Bombonera que al del CC San Martín. ¿La barra más brava? La peruana.

La Selección argentina apela, en los 90 minutos, a un juego vistoso y solidario, importa el resultado pero, también, crear un hecho artístico. Cada actor cumple una función. "Hay armadores que van delineando la historia. Otros son goleadores y se especializan en los remates. Hasta hay defensores", dice Behrens, que formó así: Cotén Bustillo, Ariel Frost, y Marcelo Martín, Malena Salatino, Natalia Tarika Feña Ortalli, Javier Pérez (una especie de D'Alessandro teatral) se ponen la blanca y celeste. ¿Y un Maradona? "No, no existe", afirma el técnico y capitán argentino. Pero él lleva la 10.