¿Qué
puede tener en común la actividad teatral y el deporte? Hasta hace
un par de años las similitudes sólo se podían rastrear en aquellos
montajes que incluían rutinas físicas cercanas a la acrobacia o en
los que asumían una dramaturgia que apelara a alguna rama deportiva.
Pero el parecido llegaba hasta ahí. Hoy la historia es distinta,
desde que la Liga Chilena de Improvisación (LICHI) decidió
rescatar una actividad que venía desarrollándose en otras latitudes
desde 1977, para llevarlas a un montaje que se estrenó en el marco
del Festival Teatro a Mil de este año.
Un match de improvisación teatral no es otra cosa que
un partido, en donde dos equipos asumen una competancia basada en
monólogos de las más variadas temáticas. En este singular certamen
los actores deben vestir camisetas deportivas, el escenario es una
suerte de cuadrilátero de boxeo, también hay un arbitro y se debe
seguir firmemente el reglamento internacional que controla el juego.
Esas son las similitudes, las diferencias están no sólo en los
protagonistas de la historia, sino que también en la participación
que el público tiene en este espectáculo.
En esta experiencia no hay barras bravas, pero los
asistentes pueden hacer valer su opinión a través de unas pantuflas
(que le son entregadas en la entrada de la sala) y que le servirán
para dar cuenta de su desaprovación. El público también debe
entregar al comienzo del encuentro un papel en donde deberá escribir
un título tentativo, una vez iniciado el montaje el arbitro eligirá
el estilo teatral (comedia, drama, melodrama, infantil, etc) y
sorteará uno de los papeles del público. Con el género y la temática
en mente, cada uno de los jugadores deberá llevar a cabo un monólogo
que no podrá superar los ocho minutos de duración. Los espectadores
también son los encargados de elegir al ganador del encuentro
mediante unas tarjetas de colores que le son asignadas.
La experiencia mundial de estos encuentros teatrales
indica que se han convertido en un evento bastante popular. De hecho
su creación, en 1977, estuvo inspirada en la necesidad de dos
actores canadienses por generar espectáculos más masivos, que además
tuvieran el atractivo de ser únicos e irrepetibles. Bajo esa lógica
se planteó el año 2003 en la ciudad de Buenos Aires un campeonato
que reunió a las selecciones de Colombia, Argentina y Chile. Nuestro
país estuvo representado por Pleimovil, compañía que dirige
el actor Claudio Espinoza, la cual es pionera en este tipo de
manifestación a nivel nacional.
La atractiva puesta en escena se suma a otros
factores que la hacen un espectáculo cautivante. Entre esos otros
ingredientes destacan la diversidad de historias que se llegan a
plantear en cada encuentro, la capacidad infinita de creación de
personajes, el rico feedback con el público y por sobre toda la
inacabable posibilidad de improvisación.
Match de Improvisación Teatral se presentará en la
Sala San Ginés hasta los últimos días de enero.
Más info: www.fitam.cl
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